Nota: El escrito siguiente forma parte de los apuntes de una futura publicación de Don Jesús sobre el patrimonio de la Virgen, que, a petición nuestra, ha condescendido en que los insertemos en nuestra página, por lo que le quedamos muy agradecidos.
 

 

A lo largo de los siglos, la devoción de los mentridanos hacia su Patrona, Nuestra Señora de la Natividad, se hizo patente de muchas maneras, entre otras, con diversas donaciones para su imagen y su ermita.
El primero de los bienes inmuebles, que constituyen el patrimonio de la Virgen, fue su rústica ermita en Berciana, levantada en 1270, según la tradición, luego fue la antigua parroquia de Santa María, en donde era venerada con el título de Berciana y después como Nuestra Señora de la Natividad hasta 1653, en cuya fecha se trasladó a su actual ermita..

 

El Patrimonio de la Virgen en los siglos XVI y XVII.

En el más antiguo de los inventarios parroquiales, que data del año 1504, se hace constar la hacienda de Nuestra Señora en la iglesia vieja de Santa María. Entre otros objetos, se anotan las siguientes propiedades:
Tres altares y una lámpara delante del crucifijo, una imagen de bulto de Nuestra Señora con una camisa blanca en el altar mayor, un frontal pintado viejo, una sábana de lienzo de estopa, una sábana de tiradizo -vieja y remendada -, un San Cristóbal de bulto en el altar mayor, un frontal de estopa viejo, una sábana de caño viejo, una Santa Catalina pintada, un San Bartolomé de bulto, un frontal de estopa viejo y pintado, una sábana de lienzo viejo rota, un crucifijo pequeño, dos imágenes pequeñas puestas en su viga con una sábana a las espaldas, una pililla de piedra para el agua bendita y una campanilla para hacer señal.
Censos.
Una escritura de censo de 10.000 maravedís de principal contra Andrés Cuadrado de la Plaza, dióla María Moreno, mujer de Juan Cuadrado con cargo de una misa cada un año.
Otra escritura de censo contra Francisco Rodríguez de 68 maravedís de principal que dejó Bartolomé Sánchez, clérigo, con cargo de dos misas cada un año.
Otra escritura de censo contra Juan Pascual con 50 ducados de principal que dejó Alonso Lobón de Santa María con cargo de una misa cada un año.
Una cláusula de bienes que dejó Juan García Agriano el quinto de su hacienda después de morir su mujer Ana Rodríguez, que monta 40.090 maravedís.
Otra del mismo a la imagen de Ntra. Sra. por 20.000 maravedís, cuyos réditos paga Ana Rodríguez.
Una cédula de obligación contra Alonso Rodríguez, el mozo, que dejó Magdalena Mayoral, su mujer, de 200 ducados, para una lámpara de plata.
Mantos.
Un vestido de tela que se compró de limosna, blanco.
Otro verde que lo dio Jerónimo López, sin corpiño
Otro de color primavera que dio Lázaro Martín.
Otro encarnado, con basquiña, dos corpiñas y unas mangas
Otro de tafetán blanco y una camisa que trajo el santero de Madrid.
Una camisa.
Otro de tafetán azul, que dio María Jordán, vecina de Madrid.
Coronas.
Una corona imperial de plata sobredorada que dio Lázaro Martín. Pesó catorce onzas
Otra corona de la misma forma que dio Diego Flores. Pesó quince onzas.
Otra corona de plata en blanco. Pesó nueve onzas.
Rosarios y otros.
Un rosario de cristal con cinco piezas de plata, agnus y patena.
Un sartal de cuentas de plata que dio María Pinto, mujer de Alonso Rodríguez.
Un agnus grande de plata sobredorado que dio Miguel Mayoral.
Un rosario de hueso.
Dos agnus de plata sobredorados.
Tres vueltas de corales que dio La Marota, mujer de Alonso Moreno, familiar. Tienen extremos de plata y una patena.
Altar.
Un frontal de damasco blanco con sus frontaleros azules y oro.
Una imagen de bulto de San José y otra del Niño Jesús.
Dos sábanas viejas de altar.
Una frontalera vieja de lienzo.
Unos manteles.
Una sábana que dio María de Arellano
Ocho candeleros malos y buenos
Una cruz que dio Pedro Sastre para encima del altar.
Dos sábanas de lienzo casero que dio María Moreno, mujer de Juan Cuadrado.
Un alfamar para pie de altar (Hurtáronsele el día de la fiesta de Ntra. Sra.)
Madera.
Un cajón grande.
Un arca grande para la cera.
Unas andas con cuatro orquillas.
Un trono dorado con sus ángeles.
Unas sábanas de estopa vieja para la funda.
Útiles para la misa.
Un atril de pino.
Dos misales que uno dio Bartolomé Sánchez, clérigo.
Cuatro amitos.
Una bolsa de corporales.
Tres pares de corporales con sus hijuelas.
Un cáliz y su patena.
Cuatro tafetanes del cáliz.
Cuatro purificadores.
Tres albas que dieron María Flores y María de Arellano.
Dos casullas con manípulos y estolas.
Una tabla que tiene las palabras de la consagración.
Otros objetos.
Un cetro con la imagen encima.
Una bandera de tafetán que dieron los mancebos.
Un pendón con sus borlas, vara y cruz.
Un dosel de damasco encarnado.
Un velo de damasco encarnado que dio Gabriel Moreno.
Otro velo de toca de resplandor que dio una mujer de Fuensalida.
Dos lámparas de azófar, la una dio Pedro García Luengo.
Un caldero viejo.
Unos aceiteros.
Dos órganos que dieron Francisco Rodríguez y Gabriel Moreno.
Cuatro lienzos pintados que dio Pedro Moreno.
Un cuadro que dio la de Mayoral que tiene a San José y al Niño.
Un cuadro pequeño que tiene la imagen de Ntra. Sra. y el Niño, que dio una mujer de Fuensalida.
Una campana que dio Pedro Sastre.
Un paño de tafetán muy bueno que dio Mariana González, mujer de Gaspar Toledano.


El Patrimonio en los siglos XVIII al XX.

Censos
Nº. 1.- Su principal es de 300 reales. Lo impuso Joseph Ramos de García en 1738, con 9 reales de réditos anuales.
Nº. 2.- Su principal es de 600 reales. Impuesto por Marcos Álvarez en 1680, con 18 reales de réditos anuales.
Nº. 3.- Su principal es de 600 reales. Lo impuso Joseph Ruiz en 1723, con 18 reales de réditos anuales.
Nº. 4.- Su principal es de 600 reales, que impuso Bartolomé González en 1702.
Nº. 5.- Su principal es de 500 reales, que impuso Domingo de Ares en 1690.
Nº. 6.- Su principal es de 500 reales, que impuso Isabel Lobón en 1696, con renta anual de 15 reales.
Nº. 7.- Su principal es de 500 reales, que impuso la viuda de Manuel Alonso en 1748.
Nº. 8.- Su principal es de 500 reales, que impuso Alonso Cuadrado en 1748.
Nº. 9.- Su principal es de 600 reales, que impuso Juan Lozano en 1760.
Nº. 10. Su principal es de 650 reales, que impuso Domingo Pascual en 1707con renta anual de 19,5 reales.
Nº. 11. Su principal es de 650 reales, que impuso Alonso Moral en 1658, con 12,5 reales de renta anual.
Nº. 12. Su principal es de 250 reales, que impuso Francisco Pascual en 1724.
Nº. 13. Su principal es de 240 reales, que impuso Joseph Cabañas en 1754, con renta anual de 7 reales y 16 maravedís.
Nº. 14. Su principal es de 240 reales, que impuso Alonso García en 1729, con renta anual de 7 reales y 6 maravedís.
Nº. 15. Su principal es de 618 reales, que impuso Luís Rodríguez en 1761, con renta anual de 18 reales y 18 mrs. Garantía: una casa en el barrio viejo.
Nº. 16. Su principal es de 250 reales, que impuso Alonso Vaquero en 1732, con renta anual de 7,5 reales. Garantía: una viña de 700 cepas y una tierra de seis fanegas.
A ellos se agregaron tres censos más.
Heredades con cargas:
* Juan Carnicero manda a Ntra. Sra. de La Natividad 10.000 maravedís par vestidos y adorno de su ermita con la carga de un responso en la ermita cada 8 de septiembre
• Pedro Díaz, marido de Manuela Rodríguez mandó en su testamento a Ntra. Sra. en 1693 mil cepas tempranas, para que su producto de arrendamiento se invirtiese en la música que acompaña a Ntra. Sra. en la romería de Berciana, y el sobrante en cera y aceite para alumbrar a su Imagen.
• Juana Jiménez, viuda de Diego Luengo mandó un huerto, a los de abajo, frente a la ermita, con cargo de una misa cada año.
• Francisco Lobón de García, mandó n 1709 una tierra, de una fanega y media de sembradura, en Valdueca.
• Alonso Luengo mandó cincuenta ducados, con cargo de celebrar una misa cantada con diáconos por su alma.
• Catalina Tardío dejó en 1665 unas casas con su herrén y olivas en el Barrio Viejo, con cargo de dos misas cantadas.
• El Licenciado Cristóbal Sánchez dejó 300 reales con cargo de una misa.
• Francisco Sánchez Maganto dejó 20.000 maravedís, con cargo de una misa cantada.
• Juan Rodríguez, albañil, dejó 20.000 maravedís en 1639, con cargo de celebrar una misa cantada y se diese a censo una casa en la calle Real.
• Marta Barrio fundó en 1763 una Memoria perpetua con cargo de una misa cada año con responso, dotándola con majuelo en el camino del Prado.
• María Moreno fundó una Memoria de de una misa cantada y dos rezadas dejando a la ermita para su cumplimiento dos olivares, uno con siete olivas en el Humilladero y camino del Prado y el otro de once pies en el Sotillo y camino del Horcajo.
• Diego Flores y su mujer María Ovejero mandó en 1632 una heredad de viña y olivas en el camino del Prado, para abastecer de aceite una lámpara “para que tenga luz de día y de noche”, con carga de un responso anual sobre su sepultura.
• Juan Barrio dejó un majuelo tinto temprano en los Vallejos, camino de Casarrubios, con el cargo de una misa cantada con su responso.
• El Bachiller Juan Rodríguez Moreno dejó un huerto en el pago del Nogal, que hoy se llama Cabildo, linda con el arroyo de Valdegotera, con cargo de un responso cantado el día de la Natividad.
• María Cuadrado fundó 1716 una Memoria de una misa rezada cada año, dotándola con un censo.
• Tomás Moreno dejó las siguientes heredades: 1º) Un olivar de veinte olivas en el camino del Prado, lindando con el arroyo Juncar, con cargo de doce misas que han de celebrar los frailes de Maqueda y Fray Luís de Solís. 2º) Otro olivar de veinte pies en el camino del Prado. 3º) Otro olivar de veinte pies en Valquemado. 4º) Un temprano en el valle de Valmayor con 66 olivas y tres higueras. 5º) Una huerta en el pago de Palacios con dos olivas.
• Francisco García fundó en 1630 una Memoria de tres misas cantadas, dotándola con 14 olivas y una higuera.
• El mismo funda otra Memoria dotándola de 20.000 maravedís para que los ponga a censo y con sus réditos de digan dos misas y responso cada año.
• El mismo deja un Vínculo a Juan García con la carga de de mil misas rezadas.
• En 1634 María Cuadrado, viuda de Antón Rodríguez deja una manda de 7.000 maravedís con la carga de una misa al año perpetuamente.
• Juan Simal fundó una Memoria de una misa cantada el día de San Juan, y para su cumplimiento dejó una viña.
• Por el Licenciado Don Alfonso Jiménez se han de celebrar dos Misas Rezadas en la Ermita y Altar de Jesús Nazareno, y por la limosna de cada una se han de dar cuatro reales. No consta la dotación.
• Por Don Juan de Dios Prado y Beltrán se han de celebrar tres misas rezadas en la ermita y en el altar de San Juan de Dios. No consta su dotación.
• En 1735 Don Juan de Dios Prado deja una fundación que recaerá a favor de la ermita con la carga de 45 misas por el sacerdote más pobre de la localidad.
• Isabel Aguado fundó otra Memoria de misas con cargo de que el producto de sus fincas sirva para ayuda a las Salves que se dicen las sábados.
• Pedro Díaz fundó una Memoria con cargo de que producto de su finca se destine a pagar la música que acompaña a Ntra. Señora el día de San Marcos hasta el sitio de Berciana, donde fue Aparecida, y el sobrante se entregue al ermitaño para cera y aceite.
• Por María Barrio se ha de decir un responso cantado e incensado en la ermita de la Natividad de Ntra. Señora. No consta la dotación.
• Francisco Vaquerizo fundó otra capellanía colativa, en la ermita, con cargo de ciento cincuenta y tres misas rezadas repartidas en todos los días de fiesta del año, y las restantes en los demás días que deja señalados.
• Por Don Andrés Pitillas se han de celebrar todos los años ochenta misas rezadas, en la ermita de la Natividad en los días que correspondan.

Capellanía Colativa de Francisco Vaquerizo y Andrés Pitillas


Por el testamento que otorgó Francisco Vaquerizo el 4-2-1675 mandó que sus bienes los gozase su mujer María Moreno y después de su muerte, ocurrida en 1683, toda la renta de su hacienda se emplease en la celebración de153 misas por su alma en la ermita todos los días de fiesta hasta donde alcanzase la expresada renta. Nombró por primer capellán y administrador a Pedro Villamiel, clérigo de corona.
Dejó los siguientes bienes: Una viña nueva en el término de Aldea del Fresno, donde dicen la Charneca, un olivar con 30 olivas grandes en el camino del Prado, una herrén que linda con la calle Real de Santa María, un huerto de media fanega a la otra parte del arroyo del Juncar, otro huerto de media fanega en el camino del Prado, un herrén de media fanega en la calle Barranco de Revilla, tierra con diez higueras en Valdehiguera, cuatro viñas en la Dehesilla con un total de 10.980 cepas, 108 fanegas de tierra en diferentes lugares, una casa en el Barrio Nuevo, otra casa que sirve de molino del pimiento con su rueda y demás, que está en la calle de la Solana, siete tinajas que caben 410 arrobas y dos censos.
Los bienes dotales de esta capellanía desaparecieron en virtud de las Reales Órdenes desamortizadoras en la primera mitad del siglo XIX, siendo mal vendidos y su importe entregado en la Tesorería de Consolidación.

El 16 de mayo de 1705 el doctor D. Andrés de Pitillas, vicario general del arzobispado de Toledo, fundó una capellanía y Memoria con el residuo de la capellanía de Francisco Vaquerizo, con cargo de ochenta Misas rezadas en cada año que se han de oficiar en la Ermita de Ntra. Sra. de la Natividad. Exigió que el capellán ha de residir en Méntrida. La dotó con cinco viñas con un total de 8.673 cepas, una tierra de fanega y media, otra tierra de 33 fanegas, dos tinajas de barro con capacidad de 60 arrobas cada una y cinco censos. Tanto las viñas como las tierras estaban situadas en la Dehesilla, término de Aldea del Fresno, junto al arroyo que baja de Berciana. La capellanía supervivió hasta mediados del siglo XIX, en cuya fecha desapareció como tal “por haberse incautado la Nación de los bienes de esta capellanía”.

Los bienes raíces: fincas, olivares y huertos.


• Once olivas en el Sotillo que mandó en 1698 María Moreno, viuda de Nicolás Carnicero, lindando con otras diez de esta Imagen que se han comprado en 1700 y con los dos caminos, que el uno va a Toledo y el otro al Juncar.
• Siete olivas con un poco de tierra en el Humilladero que mandó a Ntra. Sra. la misma María Moreno.
• Cuatro olivas con su frontera, que mandó en 1699 Juan Prado Beltrán, inmediatas a la ermita, que lindan con otra frontera de Ntra. Sra. la que donó Francisco Vaquero, y por la parte de arriba con otra de Juan de Dios y camino que baja a la ermita desde el Barrio Alto y con la Plazuela de ella.
• Una frontera con cabida de tres celemines, que mandó Francisco Vaquero. Linda con el camino que desde esta villa va a la ermita y con frontera y olivas anteriores.
• Otra frontera o herrén con 77 olivas que linda con el camino del Prado y el pretil de la ermita, con una fanega de cabida
• Seis olivas con un poco de tierra, en la cabecera de Valcornejo, que compró Pedro García, ermitaño. Linda con frontera de la Capellanía de Andrés Sastre y Juana García, con el Barranco del Valle y con el camino que va a la Cruz de Silva.
• Cuatro olivas con una frontera en el Sotillo, con cabida de cuatro celemines. Linda con el camino que viene del Horcajo al arroyo del Juncar, cuyas aguas llegan a esta heredad. También linda con olivas y tierra de esta Imagen donadas en 1675.
• Cuatro olivas en el camino del Horcajo que mandó a Ntra. Sra. María Rodríguez, mujer de Juan de Chozas en 1681.
• Cinco olivas con su posesión de tierra en el camino del Prado.
• Siete olivas más arriba de las antecedentes. Lindan con el camino del Prado y Valsoterraño. Dos que tenía compradas la Fábrica en 1685 a Pedro y Juan González. Otras dos que donaron en el mismo año. Otras dos en 1695. Más una que procede del cambio por otra de Valhermoso en 1724.
• Otra oliva que linda con camino del Horcajo, que dio Inés González. Otra en Valdepiñuela con una cuartilla de tierra, que mandó Juan Sastre García en 1684.
• Doce olivas junto al Humilladero y camino del Prado, que mandó Francisco García, familiar del Santo Oficio, en 1634. Lindan con otras siete olivas de Ntra. Sra.
• Una frontera con una oliva, que está por debajo de la ermita. Linda con el camino que va al Prado y el que viene del Barrio Alto y con el pretil de la ermita. La ofreció Juan Barrio en 1682. Hay otra frontera en ella que mandó Juan González Mayoral en 1680.
• Otra frontera con una oliva que mandó María Rodríguez, mujer de Juan de Chozas. Linda con el camino del Prado y con la Plazuela de Ntra. Sra.
• Otras cuatro olivas con media fanega de tierra en el sitio de Valhermoso.
• Quince olivas, once de ellas están en la Plazuela de la ermita, dos en la frontera que la mandó Juan Prado de Beltrán, además hay otras dos. Todas ellas están cedidas al santero.
 

Huertos y otras tierras.


• Un huerto en el pago del Nogal, de media fanega, que mandó Ana López, incorporado con otro, que cedió Don Alonso Prado. Linda por la parte de arriba con el arroyo de Valdegotera y por la parte de abajo con huerto del Comisario.
• Otro huerto en el pago del Nogal que vendió en 1685Alonso López de González por cien reales a favor de la ermita.
• Otro huerto en el mismo pago, más abajo que el antecedente, que mandó Miguel Lobón, mancebo. Linda con arroyo de Valdegotera y otro que el bachiller Juan Rodríguez Moreno cedió a esta Imagen, y con la vereda que viene a la unión de los dos arroyos del Juncar y Valdegotera.
• Otro huerto que está a la parte del arroyo del Juncar que se compró a Alonso Barrios. Linda con Huertos Perdidos y capellanía de Andrés Sastre.
• Otro huerto que mandó a Ntra. Sra. Juana Pascual, que está a la otra parte del Juncar, por bajo del antecedente. Linda con la dehesa del Caño.
• Otro huerto en el camino de Escalona, de un celemín de cabida, junto al Caño, al otro lado del arroyo del Juncar.
• Otro huerto junto al anterior, de un celemín de cabida.
• Una tierra de seis fanegas que mandó a Ntra. Sra. Diego Prado (alias el Manco), que está en el camino de la Cruz de Silva, que va a la Aldea y a la ermita de Ntra. Sra. de Berciana.
• Una huerta con dos olivas que mandó Tomás Moreno, en el camino del Prado, en el valle que llaman de las Huertas. Linda con el arroyo del Juncar, junto al camino del Prado.
• Veinte olivas en el camino del Prado donadas por Tomás Moreno en 1733.
• Otras veinte olivas en el valle de Valquemado, que lindan con tierra de Ntra. Señora, ofrecidas por Tomás Moreno en 1733.
• Un temprano que está en el valle que llaman de Valmayor, con 1.600 cepas, 66 olivas y algunas higueras. Donadas por Tomás Moreno en 1733.
• Una viña, de fanega y media, con una oliva, en el Cerro Alto de Mazalba, que dejó Rosa Lobón.
• Una tierra de dos fanegas en el sitio que llaman de Navallera, que la dejó en 1764 Juan Lobón.
• Un huerto que dejó Juan Lobón al otro lado del arroyo del Juncar, donde llaman los Huertos Perdidos.
• Una tierra de fanega y media que está en Valquemado y antes era una viña que dejó Juan Simal Mayoral.
• Un codicilo que otorgó Isidoro López en 1769 de una tierra de cinco fanegas con una era en Valdecorrales.
• Una parte de casa que donó en 676 Francisca García, mujer de Alonso Jiménez, autorizando su venta “para adorno de la ermita, de su altar y retablo que se está haciendo”,
• El 15 -9-1733 Don Juan de Dios, clérigo de Evangelio, otorgó su testamento, fundando un Vínculo que había de disfrutar su familia y luego la Ermita, con cierto cargo piadoso, cuyos bienes son los siguientes:
• Una viña que llaman del Molino de dos mil quinientas cepas tintas, veintitrés olivas. Linda con el camino del Prado.
• Un olivar en el camino del Prado de doscientas olivas y con el camino que va a Valdepajares.
• La mitad de una huerta que está proindivisa con el Lic. Don Bernardo de Prado.
• Un molino de aceite con su viga, pilón, caldera, piedra, almacén, charcas, solar y demás accesorios. Linda con La Solana y la calle que de ella va a dar en derechura a la Plaza Pequeña.
• Una tierra de tres fanegas en Peromoro y camino antiguo de Madrid. Al margen “Este Vínculo le posee Antonio Jiménez de Prado, en cuyo tiempo se extinguieron los mayorazgos y Vínculos, por Decreto Real”.
• Dichos bienes tienen el cargo y gravamen siguiente:
• Un censo a favor de la villa de La Torre de Esteban Hambrán.
Otro censo a favor del Vínculo que fundó Don Antonio Delgado

Mantos.


Hacia el año 1707:

Un manto de damasco encarnado con franja de plata.
Otro verde, que dio Pablo Rodríguez.
Otro bordado de lentejuelas, con basquiña, jubón y demás.
Otro vestido todo entero de raso encarnado, con flores de oro y plata y cipreses azules y blancos guarnecidos de encajes finos, que es el que dio el Duque del Infantado.
Otro vestido de color rosa seca, guarnecido de franja de plata blanco, guarnecido de esterillas de plata, que le dio Leonardo Sánchez.
Un manto de tela de plata blanco, guarnecido con puntas de plata fina, que dio Margarita Rodríguez.
Otro vestido de raso de flores combinadas en colores negros, blancos y verdes.
Otro vestido verde, basquiña y mangas monjiles, que no tiene jubón; otro vestido de tela con flores encarnadas, que le dio Catalina García.
Otro vestido entero que se compone de una basquiña, jubón, mangas y manto de oro, de color campo verde, forrado de tafetán sencillo encarnado, que dio Alonso Prado. Su hijo, el licenciado don Andrés de Prado y Cadenas, añadió un lazo de oro con 208 gramos de aljófar.

Hacia el año 1724.
Un vestido de tela blanco con flores y otras figuras sobrepuestas, todo entero, guarnecido de tisú de oro, que dio a Nuestra Señora el Conde de Lemus.
Otro vestido entero con media basquiña de tela de plata encarnado, de María Torrijos, mujer de Luís Prado.
Otro vestido entero de medio tisú de oro, campo verde, franja de plata, forrado en tafetán sencillo, encarnado con su funda y cuatro rostrillos, un espaldar con una cruz y estrellas de plata.
Otro vestido nuevo, campo encarnado, con flores de plata.
Otro con verdes azules, con flecos de plata alrededor, y media basquiña, el cual dejó mandado don Juan de Dios de Prado, clérigo de Evangelio, muerto en 1733.
Una basquiña de felpa verde, estampado, bordado alrededor con oro y plata.
Cuatro pares de puños de encaje.
Cuatro bobillos (delantera) de encaje;
Unas manillas (pulseras) de corales, que pesan tres onzas.

Hacia el año 1735
Un vestido de tela de plata, verde el campo, con su basquiña entera, justillo y mangas galoneadas de plata, que dio María Pérez, mujer de Alfonso Prado.
Un vestido de media persiana, blanco con flores encarnadas, media basquiña, jubón y justillo, que dio Francisca García, mujer de Alonso Jiménez de Moreno.
Otro vestido que dio Josefa González, mujer de Casimiro Sarmiento, boticario.
Un vestido, de color de rosa seca, y la media basquiña de raso encarnado, flores blancas, con justillo y mangas, que dio Juana Prado, mujer de Félix Rodríguez.
Otro vestido de melanea, campo encarnado, flores blancas, azules, moradas y verdes, justillo y mangas con basquiña entera, galoneado con galón de seda blanca de corazones, que dio la Condesa de Luna, viuda y casada luego con el Duque de Arcos, hija del Duque del Infantado, nacida y bautizada en la villa de Méntrida.
Otro de tapicería, campo verde con flores grandes encarnadas y azules, media basquiña, jubón y mangas, que dio don Félix Prieto, cuya alhaja dejó la Marquesa de Salvatierra, que murió en Guadalajara.
Dos vestidos que tiene Nuestra Señora que son con los que se apareció, y de seda morados con ribetes de seda negros.
Una media basquiña de tela encarnado con flores de ciprés de plata blanca.
Un pectoral de una tercia y de unos dos dedos de largo y tres de ancho, todo guarnecido de granos de aljófar, aperlado de forma de cuatro lazos con cruz de oro en medio, un rubí, granos de perlas... tiene de peso dos onzas y siete alarmes... lo dieron a Nuestra Señora de la Natividad el 16 de junio de 1730 los señores Pedro de Muro y María García, su mujer, boticarios, vecinos de esta villa, el cual pectoral ha tenido de toda costa tres mil reales de vellón.

      Hacia el año 1780.
Dos vestidos encarnados con fleco de plata.
Otros dos verdes también de plata.
Otro blanco con punta de oro y ramos de plata y oro, que dio Antonia Adrada.
Otro de persiana encarnado y blanco.
Otro morado con encaje de plata, que dio Bernardo Prado.
Otro verde de tela de oro y plata, de Antonia Prado.
Otro de oro y plata, que donó Ana María Prieto.
Un vestido de tela de medio tapiz, que dio Josefa Cuadrado (alias la Gorriona).
Otro vestido de tisú de plata, campo blanco, que entregó María Teodora Prado en 1762; Otro blanco con ramos de oro y morados con punta de plata, de doña María, mujer de don Antonio Madrid Quiñones.
Otro de grasé de oro con punta de plata, que dio la duquesa del Infantado.
Otro vestido de tafetán de color rosa, enramado de seda, morado, encarnado y blanco, con punta de plata, que donó Isabel Ruiz Flores.
A partir del mencionado año 1780 se añaden al mismo inventario algunos más:
Un vestido de seda azul con flores y punta de plata fina, de Feliciana Jiménez Jerez, mujer de Joaquín Torrijos.
Uno blanco tisú de plata, de Antonia Mendoza.
Otro blanco con ramos de oro, que entregó Mariana González de Prado, mujer del mayordomo Francisco Rodríguez.
Otro vestido de tisú de oro y punta de plata, que dio en 1800 Teresa Pérez, mujer de Alfonso Jiménez de Prado. (Folio 16).

Hacia el año 1851
Un vestido de fondo blanco con ramos de oro y espiguilla de plata, que donó Antonia Rodríguez Delgado.
Un vestido blanco con ramos de plata y de seda morada con puntilla de plata, que donó doña María de los Ríos.
Otro de tapiz verde con ramos dorados y punta ancha de plata, de Patrocinio Prado.
Otro bordado con horquilla de oro, que dio Eugenio Díaz Sánchez en 1824.
Otro de seda blanco, bordado con hilillo de oro y lentejuela, que regaló el 24 de abril de 1830 doña Teresa Martínez, bordadora de la Casa Real.
Otro de terciopelo encarnado con galón y puntilla dorada, obsequio de don José Rubio. Otro encarnado con galón de plata.
Otro viejo, sin forro.

Hacia el año 1876.
Un manto morado, con delantera y mangas, bordado en oro, floreado, y fleco también de oro, obsequio de don José Rubio y su esposa doña María Toledano Ballesteros.
En 1877 don Marcos Sergio del Moral Martín y su mujer doña María Teresa Pascual del Moral donaron a Nuestra Señora de la Natividad un vestido completo, todo de tisú de oro y plata, con flores de realce, adornado con fleco el manto y el delantal y con puntilla de oro las mangas y el pecho. Más una toca de tul floreada y unos pendientes de oro.
A principios del presente siglo XX don Antonio Murga, marqués de Linares, ofreció un manto en raso rojo, bordado en oro, plata y sedas con puntillas de oro.
También doña Adriana Nebot regaló otro de fondo encarnado, bordado en oro.
En 1924 doña Teresa, (alias la Legaña), donó un manto en raso blanco, con mangas, floreado de diversos colores y fleco de oro.
Cuatro de estos antiguos mantos -uno de terciopelo rojo con galón de oro, que siempre lucía en la fiesta de abril y tres de color blanco-, fueron quemados en la puerta de la ermita el día 16 de agosto de 1936, junto con la imagen de la Virgen y otros objetos.
Pudieron salvarse los que se guardaban en casa de la camarera mayor, doña Asunción Pujol Moral.
El ajuar litúrgico estaba bien abastecido: doce casullas de seda de diferentes colores con sus manípulos y estolas, dos capas de coro, un terno, etc.

Mantos que se conservan
En el día de hoy la colección de mantos está compuesta de:
l.- Manto blanco antiguo con dibujos en colores y puntilla ancha de oro. Carece de delantera y mangas.
2.- Manto blanco antiguo, otomán fuerte de seda, con flores en oro y sedas, delantera igual al manto. Faltan mangas. Obsequio de doña María Antonia Rodríguez.
3.- Manto blanco antiguo, de tisú de oro, con flores en oro y sedas de colores, flecos en oro. Completo.
4.- Manto blanco antiguo de tisú de plata, con flores de colores en seda y oro, con puntilla y fleco de oro. Completo.
5.- Manto blanco antiguo de tisú de plata, bordado en oro y fleco de lo mismo. Regalado por don Marcos Sergio del Moral y su esposa doña María Teresa Pascual en 1877. Completo.
6.- Manto antiguo de color asalmonado, con dibujos en tonos grisáceos. Faltan mangas.
7.- Manto antiguo a franjas blancas y azuladas, de seda natural, salpicado todo de florestillas en colores. Sólo tiene una manga.
8.-Manto verde antiguo, con flores de distintos colores y puntilla de plata. Completo.
9.- Manto morado antiguo, bordado en oro y fleco de lo mismo. Obsequio de don José Rubio Visa y su esposa doña María Toledano. Completo.
10.- Manto blanco antiguo, floreado y flecos de oro. Regalado por doña Teresa (alias La Legaña), en 1924. Completo.
11.- Manto rojo antiguo, bordado en oro, plata y sedas, con puntillas de oro. Donado por don Antonio Murga Trápaga, marqués de Linares. Completo.
12.- Manto rojo en terciopelo, con puntilla de oro. Estrenado en 1950. Obsequio de don Ángel Morán y don Fidel Gómez. Completo.
13.- Manto azul celeste, raso, bordado en oro, con delantera y mangas del mismo color. Tiene otra delantera blanca de raso y mangas bordadas en oro y seda, con la imagen del Cristo de la Vega de Toledo y el escudo de Méntrida. Ofrecido por don Ángel Morán, en 1965. Completo.
14.-Manto blanco hueso, raso, con flores grandes en tono marrón claro y flecos de oro. Regalo de doña Jacoba Diéguez en 1969. Completo.
15.-Manto rojo en terciopelo, con puntilla de plata oxidada, delantera bordada en plata por las religiosas carmelitas descalzas de Talavera y confeccionado por la camarera mayor. Donación de doña Saturia Arellano y doña María Ángeles Tordesillas en 1974. Completo.
16.-Manto verde en terciopelo, la delantera bordada en plata a realce por las religiosas carmelitas de Talavera y la confección a cargo de la misma camarera. Regalo de los señores de Robledo en 1975. Completo.
17.-Manto blanco en raso con delantera bordada en oro en realce con algunas perlas por las religiosas de Talavera y confeccionado por doña Felisa Jiménez. Obsequio de la familia Mora Jiménez en 1976. Completo.
18.- Manto rojo en otomán de seda, con puntilla de oro, confeccionado por la misma camarera. Ofrenda de don Ángel Morán en 1976. Completo.
19.- Manto rojo, en raso, bordado en plata a realce, con perlas y piedras finas. Tiene la delantera y mangas bordadas en seda y plata en raso blanco. Regalado por la familia Bullido Martín Sastre en 1983. Completo.
20.- Manto blanco rameado de hilo dorado, puntillas y flecos de oro, confeccionado y bordado por las carmelitas de Talavera. Ofrecido por doña María del Pilar Nieto Vaquero en 1991. Completo.
21.- Manto blanco, en raso bordado en azul, puntilla y flecos de plata, confeccionado por las religiosas carmelitas de Talavera. Regalo de doña Rosario León Lozano en 1994. Completo
22.-Manto en raso rojo, rameado en tonos rosa y azules, hojas verdes e hilillo de oro. Puntillas y flecos en oro. Donante: Dª. Aurita Alonso Martín y Dª. Severa Vaquero Romo (1998).
23.- Manto blanco de Alcaldesa. Adquirido con donativos de los devotos en el año 2000, cincuentenario de la nueva imagen y su nombramiento como alcaldesa. Bordado todo a mano sobre raso color marfil con hilillo, peñasquillo, canutillo, torzadillo y caracolillo de oro; torzal de varios gruesos, entorchado, brescado, cordón y lentejuelas doradas, perlitas y piedras, que forman una vistosa greca en su alrededor. En la cola lleva el escudo de Méntrida en precioso bordado. El delantal tiene la silueta de la torre parroquial sobre la puerta mudéjar de la ermita de Berciana con el anagrama de la Virgen, las alabardas cruzadas y el Corderito haciendo alusión a la antigua hermandad de San Juan Bautista. Todo bordado con hilo de oro. Fue confeccionado por las Religiosas Carmelitas Descalzas del Monasterio de San José de Talavera de la Reina

Tocas, estandartes y otros.
Antiguamente solía adornarse la imagen de Nuestra Señora con rostrillo, alrededor de la cara, bobillo, en torno al cuello, espaldar, y cogulla, que solían ser de aljófar con adornados de pedrería falsa. Uno de los rostrillos se describe así en el inventario de 1780, (folio 10): Un rostrillo cincelado todo de hojas y conchas, guarnecido de piedras falsas, pesa, rebajadas dichas piedras, cuatro marcos, una onza y tres ochavas y media... tuvo de costa 1964 reales y medio. Lo hicieron en 1780 los mismos artistas que ejecutaron el trono de plata.

Se complementa el vestuario de la Virgen con las siguientes tocas.
1.- Toca antigua en raso blanco, bordada en oro a mano y con puntilla de oro.
2.- Toca de seda natural, bordada a mano en oro, con pedrería fina, lentejuelas y estrellitas doradas. Obsequio de don Manuel Martínez en 1856.
3.- Toca en color blanco hueso, de bronda en seda natural, hecha a mano. Regalo de los señores de Robledo en 1975.
4.- Toca en tul blanco y bordada a máquina en colores. Donada en 1950.
5.- Toca en tul blanco, bordada a mano por doña Felisa Jiménez, que la regaló en 1952.
6.- Toca en tul, bordada a máquina, con lentejuelas y cordón en oro. Donada en 1923.
7.- Toca en tul blanco, bordada en plata y pedrería. Obsequio de la familia Bullido Martín en 1983.
8.- Toca en raso blanco, bordada en sedas y oro, salpicada de estrellitas doradas con puntilla de oro, hecha a bolillo. Donación del matrimonio Sánchez López en 1983.
9.- Toca blanca en tul, con lentejuelas doradas.
10.- Toca blanca, tipo sevillano. Regalado en 1986.
11.- Toca con encaje de oro. Donada por don Ángel Morán en 1965.
12.- Toca antigua. De tul con puntilla y demás motivos en oro. Restaurada en 1997.
Antecesores de la familia Pascual.
13. Toca de raso blanco, bordada en hilo de seda y plata, con puntilla de plata. Donante: Dª. Mª. del Rosario León Lozano (1998).
14. Toca en tul blanco, bordada con hilo, pedrería y puntilla de oro. Donante: Dª. Mª. Pilar Nieto Vaquero (1991).
15. Toca de tipo velo con tul morado y blonda dorada. Donante: Dª. Mª Pilar Nieto Vaquero (1991).
16. Toca en tul blanco, confeccionada con hilo de plata, pedrería en verde y puntilla de plata. Donantes: D. Ricardo del Pozo y su esposa Dª. Máxima Pascual Simal. (1994).
17. Toca en raso, color marfil, con pedrería, del manto de Alcaldesa. Con anagrama da María bordado en realce con oro. Donante: Suscripción popular (Año 2000).


La imagen de la Natividad tuvo siempre sus señales de identidad, que los devotos portaban particularmente en las procesiones y en los entierros de los cofrades. Entre otras podemos citar banderas, estandartes y cetros.
En el inventario de 1630 se mencionan un cetro con la imagen encima, una bandera de tafetán que dieron los mancebos, un pendón con sus borlas, vara y cruz
En 1726, siendo mayordomo Tomás Moreno García, se trajo un cetro con la imagen de Nuestra Señora, trono y cañón, con su nudete y su bola con cuatro serafines y su basa donde sienta el trono, todo de plata marcado, torneado y bruñido, que todo pesa 35 onzas.
En 1707 encontramos un estandarte de damasco encarnado con el escudo de San Sebastián y Nuestra Señora por ser hermanas las cofradías.
Conservamos solamente el cetro de plata con la Virgen en su trono antiguo, comprado en 1747 por la cofradía de los Forasteros. Y los siguientes estandartes y banderas:
Estandarte en raso blanco, bordado en oro a realce, con la imagen; pintada Nuestra Señora de la Natividad en su parte delantera y en la posterior el anagrama de la Virgen con otros adornos, bordado todo a mano en oro. Donantes: Jesús Artalejo Murillo y su esposa Adela Molina Trápaga (1917). En 1973 el bordado se trasladó a nueva tela en raso blanco.
Estandarte en tela negra, bordada a máquina en sedas, con la imagen de la Virgen pintada. Restaurado el estandarte y renovada la imagen en 2002. Se lleva en los entierros de los cofrades.
Bandera llamada de la Virgen. Bordado en sedas y oro con la imagen de Nuestra Señora en su trono, orlada de flores, en raso blanco. Por el lado opuesto, con fondo azul celeste, tiene bordado un ángel en actitud de adoración ante la custodia, que está sobre nubes y espigas también bordadas en sedas y oro con esta inscripción: “Nuestra Señora de la Natividad Regalo de la sociedad artística mentridana. Año 1915”. Su presidente era don Esteban Granullaque, maestro nacional. Fue bordada por su esposa doña Feliciana Barrio.
Bandera llamada de San Andrés o” bandera a guerra” para el abanderado, que bandea el alférez delante de la imagen en las procesiones. Es multicolor por uno de sus lados, por el otro ostenta el anagrama de María, rodeado de estrellas, sobre fondo azul celeste; en cada una de sus esquinas lleva una flor de lis. Año 1962.
Dos banderas para el ensayo.
Bandera de San Andrés, donada por la quinta 53. Donada en 1998.
Bandera de San Andrés. Donantes: D. Florentino Martín López y su esposa Dª. María Natividad Rubio Luengo en 2003.
Bandera de San Andrés. Donante: D. Francisco Javier Sánchez Fernández, en Abril 2004.

Alhajas.
Han sido muy abundantes los objetos de orfebrería. Sería tarea prolija detallar la cantidad y calidad de los objetos que los devotos de la Natividad han ofrecido a la imagen para su adorno.
Reflejaremos solamente las ofrendas más significativas que se citan en los inventarios antiguos, en su mayoría ya desaparecidas, aunque en los tiempos actuales la proverbial generosidad de los mentridanos hacia su Patrona hace que sea suficiente la colección de estos objetos preciosos.
Catorce anillos de oro con rubíes, topacios y esmeraldas.
Diez y ocho relicarios guarnecidos de plata; diversas pulseras de oro y coral.
Dos rosarios con engarces en oro y plata; variados collares y aderezos con diamantes.
Tres potencias de plata; un corazón de oro con diamantes.
Seis pares de pendientes de plata y oro.
Diferentes pares de pendientes en plata y oro.
Un Cristo de plata.
Una joya mayor a modo de lazo de plata que tiene 208 gramos de aljófar, oro y plata.
Otro lazo con 72 chisperos de diamantes.
Cinco esmeraldas y una mariposa con 4 diamantes y 3 rubíes.
Seis campanillas de plata.
Dos cálices de plata con sus patenas.
Dos candeleros de plata.
Una media luna de plata.
Un ramillete grande que sirve para ponérsele junto a la media luna, etc.

En 1850 se procedió al recuento y tasación de las alhajas, citándose las siguientes:
Una pieza de pecho, hecha de un ramo de flores (llamado del Jesuita) de diferentes clases, con hojas y capullos, atado en su parte inferior, figurando cinta, guarnecido de diamantes, rosas y tablas, esmeraldas, rubíes, amatistas, topacios y zafiros; engastado parte de las esmeraldas en oro, lo demás en plata; en el centro una rosa con un rubí en su medio; en el reverso un gancho todo dorado y con algún vástago, que indica haberse perdido alguna pieza: Valorado en cuatro mil reales de vellón.
Otro ramo con siete flores esmaltadas de colores, con centros, en cinco esmeraldas y rubíes; en la parte superior una mariposa con piedra encarnada y cuatro diamantes rosas y flor de lo mismo, con centros, rubíes y esmeraldas, y gancho al reverso de plata dorada: Vale quinientos reales de vellón.
Un relicario ovalado, con San Antonio, orla y copete de engastes y 44 diamantes rosas y tablas, todo en oro: Vale quinientos reales.
Otro con San Antonio, copete de hojas, con 64 diamantes rosas, todo en oro: Vale seiscientos reales.
Otro con San Cayetano, con orla y 16 rubíes, en plata y oro: Vale ochenta reales.
Dos pendientes y una pieza de garganta con 140 diamantes, rosas y tablas, engastados en plata: Vale mil cincuenta reales.
Cuatro tiros de aljófar blanca, enhebrados en seda, pesan quince adarmes: Valen novecientos reales.
Otros veintitrés más menudos, color trigueño, enhebrados para dos pulseras: Valen quinientos veinte reales.
Un rosario con engarce de oro: Vale ciento sesenta reales.
Una sortija con 11 diamantes engastados en plata y oro: Vale novecientos reales.
Otra sortija toda de oro con 17 diamantes, rosas y tablas, en florón cuadrado: Vale doscientos cincuenta reales.
Dos sortijas, una con 8 diamantes en plata y oro, la otra con 11 rosas, toda de oro: Valen doscientos sesenta reales.
Cuatro sortijas con esmeraldas, diamantes y rubí: Valen trescientos veinte reales.
Otras dos sortijas de oro, con 13 y 17 topacios blancos: Valen ciento sesenta reales.
Dos piezas de filigrana, guarnecidas de aljófar, con piedras encarnadas, ambas estropeadas: Valen cuarenta reales.
Un bobillo o banda cuadrilonga para la delantera, formando florones espirales y ondas, con piedras de cristal de diferentes colores, cosidas en seda: Vale mil ochocientos reales.
Un rosario engarzado en plata, con cruz y tres y tres medallas, todo hecho de filigranas: Vale cuarenta reales.
Un relicario con figura de corazón, hecho de filigrana; en su centro está Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo: Vale treinta reales.
Todo fue tasado en catorce mil diez reales de vellón.
Pocos años después, en 1858, el párroco don Manuel Peces manifestaba al cardenal Alameda y Brea que las joyas, alhajas y demás efectos pertenecientes a la santa imagen de Nuestra Señora de la Natividad podían tener un valor de cinco a seis mil duros.

Lámparas de plata.
Una lámpara grande que pesa once libras y media.
Dos lámparas iguales que pesan quince libras y doce onzas.
Otra lámpara en el cuerpo de la ermita que pesa seis libras menos tres onzas. Dos arañas de plata que pesan libra y media.

Coronas.
En el inventario de 1630 se mencionan tres coronas: una con forma imperial, de plata sobredorada, con una esmeralda dentro, que dio Lázaro Martín, con un peso de catorce onzas; otra sobredorada con la misma hechura imperial, que pesaba libra y media, donada por Diego Flores; la tercera, con nueve onzas de peso, de plata en blanco. Ésta no aparece en posteriores inventarios.
Los mismos artistas que confeccionaron el trono de plata en 1780 se encargaron de tallar otra corona de plata que se compone de seis imperiales sobre ella, hecha de ráfagas y estrellas, con un mundo y una cruz por remate.
En 1825 la imagen estrenó nueva corona de plata, que por ser grande y pesada, -56 onzas-, hubo de ser reemplazada en 1864 por otra más ligera, que se hizo en casa de Gómez Pulido, de Toledo. Esta corona pesó 40 onzas y 4 adarmes; para su realización se entregó la corona grande que pesaba 56 onzas, valoradas en 1122 reales. La nueva quedó tasada en 1127 reales. Junto con la corona se compró un buen rostrillo de plata sobredorada.

Tronos.
La efigie de la Virgen de la Natividad fue desde su hallazgo una imagen itinerante, que al principio caminó hacia Berciana sobre andas y después recorrió también las calles del pueblo sobre hermosos tronos de madera y plata. Ya en el primero de los inventarios aparece un trono dorado con sus ángeles.
En la procesión del día 8 de septiembre de 1676 estrenó otro trono con sus rayos dorados y cuatro ángeles y las imágenes del Espíritu Santo y el Eterno Padre.
El inventario de 1735 cita otro mayor, también de madera, que estaba dorado con catorce ángeles, y en su arco cuatro ángeles con instrumentos; el Padre Eterno y el Espíritu Santo en sobredorado y estofado.
El constante deterioro de los tronos de madera y la mejor disponibilidad económica, aconsejaron adquirir uno bueno de plata. Por ello, los sacerdotes don Rafael de Robles, en su calidad de teniente cura y don Joaquín Rodríguez Torrijos, como mayordomo de la fábrica de la ermita, se reúnen el 11-5-1766 con el cabildo de la cofradía de Forasteros para comunicarles el proyecto y solicitar su ayuda. Se acordó la venta de la cera que tenía la hermandad y la entrega total de sus fondos, que ascendían a 1073 reales.
Por su parte, los alcaldes de la villa ruegan al visitador eclesiástico en 1777 autorice al mayordomo de fábrica la dedicación de una parte de las rentas de la ermita, para que se pueda hacer
... un magnífico trono de plata, cuyo costo está tasado en ochenta mil reales, poco más o menos, tratado y ajustado su importe con el platero de los Señores Príncipes, en atención de que no tienen caudales bastantes para el logro de sus piadosos deseos En este primoroso trono de plata lo estrenó la Patrona en las fiestas de abril de 1780. Su detallada descripción la encontramos en el inventario del citado año: Un trono de plata con arco de lo mismo, que la plata del primero se compone de ocho partes, las cuatro oblicuas y cóncavas, y las cuatro restantes y su alzado es de molduras en el punto bocel, y en el centro con cuatro cartelas en las escofias, con sus mancebos en las volutas, cuatro grupos de ángeles con varios adornos de colgantes, hojas, tarjetas, y los campos los unos de músicos y los otros en blanco. El arco se compone de varias chapas cinceladas de cartones, hojas, flores y conchas, con treinta y dos ráfagas lisas, las unas doradas, María dorada, y nueve campanillas también doradas, una media luna con sus nubes y marcos, tres onzas y dos ochavas (unos 63 kilos en plata), que montan a razón de ochenta reales de plata provincial el marco veinte mil novecientos noventa y dos reales y medio de diez y siete cuartos cada uno, según constó por certificación del contraste de la villa de Madrid, firmada por Blas Correa y Eugenio Mercón, a diez y ocho de abril de mil setecientos ochenta, de forma que con hechura y otros gastos tuvo de costa sesenta y ocho mil ciento setenta y un reales de vellón, en cuyo arco o trono está colocada Nuestra Señora de la Natividad.
Este trono desapareció en la guerra civil de 1936.

Nuevo trono de la Virgen, de plata repujada y cincelada, en estilo barroco, decoración naturalista, con medidas de 2,20 m. en altura y 1,30 en anchura. Su peso en plata es de 41,2 kg. En las cuatro esquinas de la peana se colocan, en actitud contemplativa, sendos querubines, con sus alas desplegadas: otras cabecitas de ángeles se sitúan en el centro, entre nubes y guirnaldas. Sobre la misma plataforma despunta el símbolo mariano de la media luna con la cabeza de un ángel alado, y de sus extremos sale con gracia el airoso arco, esparciendo sus brillantes rayos, en cuya cima se asienta la paloma, símbolo del Espíritu Santo. Debajo del anagrama de la Virgen, colgando de vaporosas nubes, asoman 9 campanillas. Obra del el orfebre madrileño Don Juan José García. (1950).

DESAPARICIÓN DE LOS BIENES DE LA ERMITA.

La mayor parte de las propiedades de la Ermita desaparecieron con las leyes de la desamortización. Como resultado de los Reales decretos, el Estado se apropió de los bienes y derechos de las instituciones –tanto civiles como eclesiásticas- vendiéndolas en pública subasta en provecho propio.
La ley de 1798, dispuesta por Carlos IV y su favorito Godoy, mandó vender los bienes raíces de las instituciones benéficas, como cofradías, obras pías, patronatos, memorias, hermandades, patronatos de legos. A esta ley sucedieron otras que acabaron con los bienes de parroquia y de todas las cofradías, de tal manera que en 1841 los libros parroquiales presentan el finiquito o liquidación de todas las propiedades.
La privación de las fincas y censos de la Virgen quedó reflejada en una nota introductora en el cuarto libro de Fábrica de la ermita por su mayordomo Miguel Rodríguez de Martín, en 1815:
“Reinando Carlos Cuarto circuló otra real orden mandando se vendiesen todas las fincas piadosas de las imágenes y ermitas, y en su cumplimiento se vendieron las de la fábrica de la ermita de Nuestra Señora de la Natividad, cuyo importe con los principales de censos que en este tiempo redimieron, se llevó a la Casa de la Consolidación de Vales (hoy se llama Casa del Crédito Público), porque por otra orden general estaba mandado llevar los dichos principales de los censos, cuyo importe asciende a setenta y un mil cuarenta y ocho reales, y sus créditos son mil ochocientos treinta y dos reales anuales, los cuales se cobraban en favor de la ermita; pero cuando sobrevino la guerra que introdujo Bonaparte en las Españas, que turbó todo el orden, paró de cobrarse dichos censos. Se siguió después la paz, pero como el Reino quedó tan arruinado y empeñado y lleno de deudas, ya no se cobra; por esta causa ha sido necesario usar de las ofertas de los devotos para sostener el culto de Nuestra Señora y su ermita, y además pedir el administrador en persona la limosna del aceite para que ardan las lámparas delante de la santa imagen”.
Otras propiedades desaparecieron por robos, saqueos en guerras, ventas autorizadas para comprar otros objetos, desgaste normal por el uso, etc.
A pesar de las pérdidas producidas, el patrimonio actual de la Virgen dispone de un número suficiente de objetos para el adorno de su imagen y su culto en la ermita.

Jesús García Cuesta.
Sacerdote adscrito a la Parroquia de Méntrida.
Académico Correspondiente a la Real Academia
de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.



 

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