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Esta es una colaboración de nuestro buen amigo y vecino-consorte, José-Domingo Vales Vía, que gusta de estudiar la historia, tradiciones y heráldica en general y, más concretamente, la de nuestra singular Villa, por la que siente un especial afecto por su vinculación familiar. Gracias.


 

 


Descripción Heráldica:


Trae de azur, cruz llana de oro cantonada de árbol de encina del mismo metal, hojado de sinople frutado de plata, y hacha de oro surmontada y sostenida por dos toros pasantes de este metal. Sobre el todo, escusón de plata con el anagrama de la Virgen María en azur, sostenido por tocón de encina en color natural. El escudo está timbrado por un coronel de ocho florones, tres vistos y dos mitades, y sostenido por las figuras de dos danzantes ataviados con ropas típicas, y portadores, el de la siniestra, de cayado pastoril en su color, y el de la diestra con hijada de plata con mango de madera.


REPRESENTATIVIDAD HERÁLDICA.

La cruz llana se refiere a la reconquista del territorio donde Méntrida está enclavada, por Alfonso VI y a su adscripción posterior a la sede arzobispal de Toledo.

Los cuatro espacios en que la cruz divide, o contracuartela, el campo del escudo representan las cuatro dehesas de la Villa sobre las que Méntrida tenía propiedad y jurisdicción civil y criminal: Berciana, El Caño, Navallera y El Romeral y Marzalba, conjuntamente. Las dos primeras con pleno dominio del Concejo, mientras que de las otras se beneficiaba de su aprovechamiento de forma perpetua.

Los árboles de encina, hachas y toros corresponden al derecho que tenían los vecinos de Méntrida de aprovechar los frutos, leñas y pastos de las mencionadas dehesas boyales.

El escusón que contiene el monograma de la Virgen -"AM" (Ave María)- y el tocón de encina, simbolizan la aparición de la Virgen al cabrero Pablo Tardío, en la dehesa de Berciana, sobre una encina cortada, según nos cuenta una antiquísima tradición.

El escudo está sostenido por dos tenantes, es decir, dos danzantes que representan a los que acompañan a la Virgen de Nuestra Señora de la Natividad, Patrona de la Villa, al Monte de Berciana, el 25 de abril de cada año, en donde se apareció. Portan en sus manos, respectivamente, un cayado y una hijada, aludiendo a las principales faenas, de origen pastoril -la más antigua- y a la labranza de la tierra que efectuaban los primeros habitantes de Méntrida.

PROCEDIMIENTO LEGAL.

Hace ya bastantes años, concretamente en 1956, el, entonces, Ministerio de la Gobernación exhortaba, por Orden Ministerial de 23 de marzo, a todos los Ayuntamientos de nuestra geografía hispana para el uso de Armas propias, como había sido propuesto con anterioridad en el Reglamento de 17 de mayo de 1952.

Esta disposición trataba de restablecer la antiquísima costumbre del empleo de Armas por parte de los Concejos, por lo que muchos de ellos se vieron apremiados a localizar en viejos legajos y protocolos, alguna legítima seña de identidad histórica, que permitiera ser ensamblada en un nuevo blasón municipal, en función del razonado imperativo legal.

Ciertamente, algunos municipios, no muchos, ya gozaban de tal privilegio: bien por no haberlo proscrito, o -como en el caso de nuestro Ayuntamiento de Méntrida-, porque fueron precursores en el restablecimiento de la antiquísima costumbre de su utilización. Para ello, hubieron de recurrir de forma inmediata a la búsqueda y captura documental para la creación de dicho escudo de armas.

Ateniéndose a la mencionada legislación, el Ayuntamiento de Méntrida, no retrasó su intención y, en sesión extraordinaria de 7 de junio de 1952, acordó adoptar un escudo para la Villa, y a tal objeto, el Alcalde-Presidente, Don Felipe Artalejo Molina, inició el expediente correspondiente.

De esta meritoria labor se encargaría, a petición del propio Ayuntamiento, el historiador mentridano don Antonio Jiménez-Landi Martínez, tan querido por sus convecinos como erudito y riguroso en su labor histórica, en general, y en este estudio e informe, en particular, del cual, presentó tres proyectos a la Real Academia de la Historia para que dictaminase cuál era el más apropiado. Así, a la vista del preceptivo informe de esta insigne institución académica y, a propuesta del Ministerio de Justicia, fue aprobado el actual escudo de la Villa de Méntrida por el Consejo de Ministros el día 3 de enero de 1953, detallado como se presenta bajo el escudo que ofrecemos más arriba.

ACOTACIONES HERÁLDICAS E HISTÓRICAS.

En las "Relaciones histórico-geográfico-estadística de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II. (Reino de Toledo)", cuya edición recopilada y transcripta del manuscrito original existente en la Biblioteca de El Escorial, se debe a Carmelo Viñas, Ramón Paz y al paleógrafo Amalio Huarte, se demandaba en su sexta pregunta, la descripción del "escudo de armas que el dicho pueblo tuviese, si tuviese algunas, y por qué causa o razón las ha tomado, si se supiese algo". A este respecto, "el Licenciado Rosales de Pernia, cura propio de la iglesia parroquial de la dicha villa", con "Alonso Luengo, alcalde ordinario de la dicha villa" (...) y "Juan Cuadrado el viejo, vecinos de la dicha villa, como personas antiguas y entendidas e de buena memoria" (...), "a el sexto capitulo dixeron que las armas que la dicha villa tiene es una luna e las demas armas de la casa de Mendoza".

La buena voluntad de cumplimentar la normativa ordenada, llevó al Concejo mentridano, carente de símbolo emblemático, a promover el estudio y creación de un prototipo, partiendo de las tradiciones y hábitos locales dignos del entorno, que revelasen secuencias testimoniales.

Se desempolvaron, entonces, añejos documentos arrinconados en el vetusto archivo municipal y parroquial, pretendiendo apurar la posibilidad de conseguir unas armas antiguas, no usadas, pero, ante el fallido intento, se acomodaron codificados ingredientes para alumbrar un nuevo escudo que distinguiera a la municipalidad.

No cabe la menor duda que el nuevo blasón fue bien recibido y aceptado -es uno de los más antiguos de la provincia-, sin embargo, posiciones contrarias se han manifestado en diversas ocasiones. Concretamente, en 1981, los renombrados estudiosos de la Heráldica, don Ventura Leblic García y don José Luis Ruz Márquez, manifestaban en su libro dedicado a la "Heráldica Municipal de Toledo" que, "para nada se tuvo en cuenta a la hora de proyectar este escudo la "luna e las demás armas de la casa de Mendoza", blasón que atribuían a Méntrida los informantes a las relaciones de Felipe II, y que no era otro que el creciente y la campana jaquelados de oro y sable, en campo de gules, propio del linaje de Luna, antiguos señores de Méntrida, estado que si después recayó en los Mendoza fue porque un duque del Infantado "la truxo en dote y casamiento con doña María de Luna", descendiente del célebre don Álvaro, maestre de Santiago".

Conforme a este criterio, es preciso considerar que, si bien en las mencionadas "Relaciones..." la villa declaró que carecía de blasón propio y que las armas eran las de la casa de Mendoza, no se puede aceptar como válido y aplicable el uso de éstas, puesto que a comienzos del siglo XIX, desaparecidos los señoríos, con ellos desaparece también el derecho de Méntrida, y otras villas, para usar las armas de sus antiguos señores.

Por otra parte, y según confesión personal del señor Jiménez-Landi -a pesar de la idea anterior-, en dos de los proyectos presentados a la Real Academia de la Historia para su preceptivo informe, figuraba la susodicha luna. Sin embargo, la docta corporación desechó esta figura, recomendando el modelo de escudo que prescindía de ella, es decir, el que finalmente sería aprobado y es el oficial y actualmente vigente.

Pero antes de seguir adelante, es menester hacer una aclaración. Es de entender que los autores del libro mencionado más arriba, querían referirse, sí, a un creciente, pero ranversado, es decir, una media luna con las puntas hacia abajo, y la campaña -no campana, como dicen- jaquelados de oro y sable, primitivo blasón de la Casa de Luna. Estimo que se trata de una deficiente descripción, debida, posiblemente, a su imperfecta transcripción, o errata de imprenta, pero que puede llegar a confundir mucho, lamentablemente, a los no iniciados en la Heráldica. En la figura 1, podemos apreciar el escudo de los Luna, que, de alguna manera, y sólo en parte, se pensó acoplar en el blasón municipal. La correcta descripción heráldica debe hacerse tal como se dispone al pie del mismo.
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Fig.1.En campo de gules, media luna ranversada,
jaquelada de oro y sable; la campaña de lo mismo.

Otros detractores del actual escudo mentridano, prefieren la ordenación de las armas de la casa de los Mendoza, propugnando la idea de que estos debieran prevalecer en los emblemas heráldicos y vexilológicos de nuestra Villa. Ante esta pretensión irracional, preciso es advertir que, de figurar, debieran ser las armas primitivas que presentamos en la figura 2, pero nunca otras otorgadas con posterioridad, como las que ofrecemos en la figura 3, y menos, mutilando la leyenda que va inserta en los cuarteles segundo y tercero.
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Fig.2.En campo de sinople, una banda
de gules perfilada de oro. Armas primitivas.



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Fig.3.Escudo cuartelado en sotuer: 1º y 4º,en campo de gules, una banda de sinople perfiladade oro, 2º y 3º, en campo de oro, la salutación angélica:
“Ave María gratia plena” en letras de azur.

 


 

Desde nuestro humilde punto de vista, nos parece heráldicamente incorrecto -por incompleto para distinguir el blasón nobiliario que se pretende reflejar-; en el orden estético, poco seductor, y, por último, simbólicamente, nada persuasivo.



ACOTACIONES PERSONALES.
En la descripción heráldica del escudo, aprobada y publicada en el Boletín Oficial del Estado, no se hace mención al timbre del mismo ni a los tenantes que lo adornan, aunque sí hemos encontrado una explicación en dos testimonios manuscritos que poseemos facilitados por su autor, en los que nos señalaba que "el coronel y los danzantes tenantes son adornos".

Si bien los tenantes -danzantes- que sostienen el escudo, así como el coronel que lo timbra, no figuran en la aprobación oficial, para nada constituyen una adición gratuita a estas armas municipales como pretenden hacernos ver algunos especialistas de la Heráldica. Los adornos que se añaden a un escudo no tienen que ser necesariamente aprobados por la Administración para poder usarse.

A pesar de la atención que le prestan muchos tratadistas, es éste, un aspecto ciertamente marginal en el estudio de los emblemas heráldicos, aunque, en ocasiones, efectivamente, pueden aportar informaciones originales y precisas. Todo ornamento externo que figura en un escudo no es privativo de dicho escudo. En este caso, los danzantes, al igual que el coronel que timbra el escudo, son adornos exteriores alusivos al pueblo, a Méntrida, con el matiz carismático y tradicional que motivan el entorno local.

Por otra parte, hemos de subrayar que "el escudo está timbrado por un coronel de ocho florones, tres vistos y dos mitades...", según señala el autor en una de sus anotaciones manuscritas. Al parecer, bajo nuestro punto de vista, no figura la corona real por haber sido aprobado este escudo en época despegada de la Monarquía -año 1953-, sin embargo, el timbre que da remate al mismo, a pesar de su correcta descripción heráldica, estimamos que no está acertadamente reproducido.

Este tipo de coronel, según el diseño literario que nos detalla el autor, es el correspondiente a título ducal, aunque la representación gráfica no se encuentra recogida de modo afortunado. La corona, creemos, pudo haber sido creada con la justificada intención de representar a los Duques del Infantado, título que aparece reseñado como grande de Castilla desde 1475, señores de la Villa y herederos del mayorazgo de Dª María de Luna, descendiente del segundo matrimonio del Condestable don Álvaro de Luna, al que pertenecía Méntrida, como parte del Estado de Alamín. De ahí, la acertada descripción de la corona, aunque no su posterior composición gráfica, pues ésta corresponde a la clásica corona real abierta, cuyas diferencias podemos observarlas en los siguientes grabados.
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Por último, y con el ánimo, simplemente, de intentar acercarnos más al conocimiento heráldico y precisar, si cabe, el buen uso de su léxico, intentaremos describir el escudo a nuestra manera, pero siempre acorde con las reglas que determina la Ciencia Heráldica. De todas formas, como quiera que la Heráldica, a pesar de ser una Ciencia auxiliar de la Historia, tiene muchas excepciones, puede, ciertamente, apuntarse otras definiciones, posiblemente, más precisas.
En campo de azur, cruz llana de oro cantonada: 1º. y 4º., de encina de oro hojada de verde y frutada de plata; 2º. y 3º., de hacha de oro puesta en faja sumada y sostenida de dos toros pasantes del mismo metal; sobre el todo, escusón de plata con un tocón de encina surmontado del anagrama de María, de azur.

Escudo timbrado de corona real abierta y sostenido por dos tenantes ataviados con las ropas típicas de los danzantes de la Villa, portando, el de la diestra, cayado pastoril de oro, y el de la siniestra, hijada de plata.


VOCABULARIO
Adornos exteriores:Todo lo que se encuentra fuera del campo o contorno del escudo.
Azur: Esmalte perteneciente al grupo de colores; equivale al azul.
Banda: Pieza, de una tercera parte del escudo, colocada diagonalmente, desde el cantón diestro del jefe al siniestro de la punta.
Campaña: Pieza que se coloca en la parte inferior del escudo, en forma horizontal, ocupando una tercera parte del mismo.
Campo: Es la superficie del escudo, delimitada por el contorno.
Contracuartela: En este caso, los cuatro espacios en que la cruz divide el campo del escudo.
Coronel: Nombre empleado durante los siglos XV y XVI, principalmente para denominar a la corona heráldica.
Cortadiza: Cortada.
Creciente: Cuando los cuernos de la luna, que nunca se representa llena, se hallan hacia arriba.
Cuartelado: Cuando está dividido en cuatro partes o cuarteles iguales.
Escusón: Escudo pequeño que se coloca cargado en el centro del escudo, o de una partición.
Gules: Nombre heráldico del color rojo.
Heráldica: Ciencia que enseña a descifrar y componer con acierto los escudos de armas, conforme a las leyes y reglas, usos y costumbres en cada nación.
Jaquelada: La repetición, superior a cuatro veces, de rectángulos en un escudo o en una pieza.
Linguado: Animal cuya lengua tiene distinto esmalte que el del cuerpo.
Metal: Perteneciente al grupo de esmaltes. Son dos: oro y plata.
Monograma: Enlace en un solo dibujo de dos o más letras, generalmente, las iniciales del nombre y apellido de una persona.
Ornamentos externos: Ver "Adornos exteriores"
Perfilada: Aplicación de un ribete circundando piezas con un esmalte contrario al que ella posee.
Plata: Esmalte del grupo de los metales. Se suele representar por el color blanco.
Ranversado: Cuando los cuernos de la luna se hallan hacia abajo.
Sinople: Color heráldico correspondiente al verde.
Sobre el todo: Se dice del escusón, que se coloca sobre el centro de un escudo o partición.
Sostenido: Dícese de la pieza que está debajo de otra principal.
Sotuer: En aspa.
Sumada: La pieza o figura que en su parte superior tiene otra figura unida a ella.
Surmontada: Dícese de la figura que tiene otra encima, pero sin tocarla.
Tenantes: Figuras humanas que, colocadas muchas veces simétricamente, representan aguantar el escudo.
Timbre: Dícese genéricamente de aquel ornamento situado sobre el escudo.
Trae de..: Refiérese al esmalte -color o metal- que define el campo del escudo. Fórmula admitida en lugar de expresar: "En campo de..."
Vexilología: Estudio de las banderas.
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José-Domingo Vales Vía.

Diplomado en Heráldica y Vexilología.


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Imagen a principios del siglo XX.



Colaboraciones y sugerencias:


COLABORACIONES

SUGERENCIAS

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